Es una forma particular
de reumatismo NO articular que presenta dolor crónico y
rigidez de las estructuras musculoesqueléticas
afectadas.
El trastorno comienza
luego de un síndrome febril, cambios de temperatura y a
veces sin causa aparente con dolor lacerante, tipo
puñalada, rigidez muscular, depresión, disfunción
sexual, cansancio crónico, insomnio. Los factores
emocionales pueden influir en la percepción del dolor,
exagerándolo o atenuándolo, según las características
psicológicas del paciente y las circunstancias del
momento como el humor o el ritmo del sueño.
Estas
situaciones de tensión se traducen en espasmos
musculares, parestesias, contracturas,
entorpecimiento, sensación de hinchazón, dolores
musculares y articulares y vasoconstricción
generalizada.
El tratamiento con
ozono se puede realizar con infiltraciones sobre los
puntos desencadenantes
de los síntomas ( occipitales, condrocostales,
cervicales, etc..) o con autohemotransfusión
ozonizada en ciclos bisemanales durante por lo menos
3 meses. La remisión total se observó
en el 60% de los pacientes, mientras el resto,
presentó alivio de los síntomas, mejoría del estado
de ánimo y de la calidad de vida luego de las
primeras aplicaciones.